Iglesia

Se encuentra en el lugar sobre el cual, como los radios de una rueda, van naciendo las calles de esta Localidad.

La puerta principal es la que mira al oeste, es la más sencilla de todas: las jambas y el arco son de granito, encima está el escudo de Gonzalo de Mejía, señor de Santa Eufemia y arriba la espadaña.

 

En la C/ Hinojosa se encuentra la puerta lateral del mediodía, no es la principal pero lo parece por su belleza y su alta portada de granito. En la parte superior hay una inscripción con la fecha en la que se terminó su construcción: 1.623.

 

La Puerta del Norte es la otra puerta lateral. Con arranque de granito, aparece el ladrillo en las jambas y en el arco final.

Desde el levante hay una buena perspectiva de la torre separada del templo.

 

Tienes tres cuerpos diferentes, el primero y más antiguo, de sillares (S. XVIII), el segundo, donde está el campanario, de ladrillo; por último el tercero, más reciente, también de ladrillo, alberga el reloj y a su campana (comienzos del S. XX).

 

Como curiosidad señalamos que la torre quedó sin campanas en la Guerra Civil al ser aprovechado su bronce para fines bélicos. Una vez finalizada la Guerra Civil se aprovechó un obús sin explosionar para la construcción de la campana mayor, que fue instalada en el segundo cuerpo. Actualmente fueron adquiridas e instaladas nuevas campanas.

 

Abajo la cruz de los caídos. En la dictadura, a los lados de la cruz había dos placas con los nombres de los caídos del bando sublevado.

 

Si entramos en la Iglesia vemos que tiene una sola nave que terminaba antes en bóveda ojival apoyada en cuatro arcos de ladrillo, sostenidos por sillares de piedra, parte de ello perdido en una moderna restauración. En la antigua solería de la Iglesia había zonas ahumadas, era el efecto de las candelas que se hacían en su interior durante la Guerra Civil. También se extrajeron restos humanos, pues sirvió el lugar para enterramientos.

 

 

El retablo es neobarroco, de los años 60 de nuestro siglo, Las imágenes, tanto de la Iglesia como de las Ermitas, de las que luego nos ocuparemos son de producción seriada.

A los pies se conserva el coro alto del S. XVI, elevado en tres arcos con sus correspondientes columnas.

 

Dentro de la orfebrería, a pesar de la pérdida de objetos producidos en la Guerra Civil, la Parroquia conserva: todavía una custodia en plata dorada, del S. XVII que vino del Convento Franciscano de San Alberto del Monte, como consecuencia de la desamortización. La Cruz Parroquial realizada por Damián de Castro, el artífice más importante de la platería cordobesa del S. XVIII. Un portaviático de Cristóbal de León y otro de Mariano Ruiz, ambos del S. XIX. Un cáliz neobarroco contemporáneo.