Ermita de Santa Rosalía

En la calle que lleva su nombre hay un altarcito o capillita dedicado a la Santa. Dicen que había cólera en el pueblo. Se enterraban cada día 4 ó 5 personas (epidemia de cólera del año 1.855 en la que fallecieron 320 paisanos y muchos fueron contagiados en los tres meses que duró el brote). Unos vecinos de esa calle vieron un niño que, sentado en la acera, leía un libro de santos. Se le acercaron y vieron que estaba en la hoja que hablaba de Santa Rosalía. Entonces le dijeron a la Santa que si la peste no entraba en aquella calle le harían una capilla con sus propias manos. No entró allí la enfermedad y se la hicieron.

Todavía las mujeres de la calle, a finales de agosto y principios de septiembre le hacen la novena a la Santa sentándose frente a ella en la silla que cada una lleva de su casa.

En 1.968 se hizo la actual Ermita de Santa Rosalía , dedicada también a San Isidro porque esta cofradía colaboró en su edificación. Ésta, situada en el lugar que estuvo la anterior, del S. XIX, que convertida en un polvorín durante la Guerra Civil voló por los aires.

Delante de la Ermita, cuyo frontal es sencillo y de ladrillo y el techo de uralita, está la » Cruz del Cura «, que estaba situada a unos 800 metros más allá fuera del pueblo. A ella iba el pueblo en rogativa en época de sequía con el cura al frente.